Uso Codex todos los días. Tengo proyectos, herramientas y flujos de trabajo que ya funcionan ahí. No estaba buscando una excusa para cambiarme, pero volví a probar Claude Code y terminé bastante más interesado de lo que esperaba.
Quería comprobar tres cosas concretas: si podía entender un proyecto que había desarrollado con Codex, qué tan bien construía una landing a partir de una referencia de diseño y hasta dónde llegaba al rediseñar mi web con libertad creativa. Nada de quedarnos solo conversando sobre lo que podría hacer. Había que abrir carpetas, levantar interfaces y revisar resultados.
La sorpresa no fue únicamente el diseño. Fue la facilidad con la que se incorporó a un trabajo existente y la velocidad que sentí durante las pruebas. También hubo detalles mejorables, por supuesto. Mi rostro convertido en una especie de cabeza de partículas merece una conversación aparte. Está interesante, aunque un poquito macabro también.
¿Eso significa que dejé Codex? No. Estas son mis primeras impresiones con proyectos reales, no una despedida de ChatGPT ni una comparación exhaustiva entre plataformas. Pero sí encontré motivos para tomar a Claude Code bastante más en serio.
Tabla de contenido
- 🧭 Volver a Claude: una aplicación mucho menos intimidante
- 📁 Abrir un proyecto de Codex sin empezar desde cero
- 🎬 Mi skill de edición: el agente y un panel trabajando juntos
- 🌐 El navegador integrado también forma parte del trabajo
- 🗂️ Cómo empezar un proyecto nuevo con buen orden
- 🎨 Una landing para SaaS con Dínamo Sites como punto de partida
- ⚡ Cambios visuales rápidos y mensajes en cola
- 🧪 Rediseñar mi web con HTML, CSS, JavaScript y Three.js
- 🫧 Mi rostro en 3D: una propuesta distinta, con detalles pendientes
- 📱 Revisar la versión móvil antes de entusiasmarse demasiado
- 🤔 Entonces, ¿me cambio de Codex a Claude Code?
🧭 Volver a Claude: una aplicación mucho menos intimidante
Yo ya tenía cuenta de Claude y lo había seguido usando para tareas puntuales. Sobre todo, para pedir segundas opiniones sobre títulos de YouTube. Siento que, en general, escribe de una forma un poquito más atractiva para marketing, así que me servía tener otra perspectiva además de ChatGPT.
Esta vez volví con otra intención: trabajar directamente sobre mis proyectos. Eso implicó sumar una suscripción más a las que ya estaba pagando, junto con ChatGPT y Antigravity. No estaba reemplazando una herramienta de inmediato, sino abriendo espacio para probar otra en condiciones reales.
La instalación fue bastante directa. Descargué la aplicación correspondiente a mi sistema operativo, la instalé, configuré las preferencias de cookies y entré con mi cuenta. Como ya había utilizado Claude, aparecieron mis conversaciones anteriores.
Lo que sí cambió mucho respecto de mi experiencia previa fue la organización. Ahora se distingue mejor la parte de conversación de la parte de código. Esa separación ayuda a entender cuándo estás usando un chat y cuándo estás entrando a un entorno para construir cosas.
Antes sentía que la aplicación estaba bastante más desordenada. Esta vez la encontré simplificada, más clara y con menos fricción para empezar. Buen comienzo, sinceramente.
Y esto importa más de lo que parece. El nombre Claude Code puede sonar como algo reservado para desarrolladores que viven dentro de una terminal. Soy ingeniero de software y, aun así, hace un tiempo este tipo de herramientas me resultaban algo intimidantes. Ahora la entrada es mucho más amigable.
Desde ese espacio se pueden abordar aplicaciones, sitios web, flujos y procesos. La idea no es quedarse únicamente pidiendo explicaciones sobre código, sino trabajar sobre los archivos de un proyecto y comprobar lo que se está construyendo.
La mejora que noté primero no fue una capacidad espectacular del modelo, sino una interfaz que invita más a usarlo. Si cuesta menos ubicarse, también cuesta menos pasar de una idea a una prueba concreta.
📁 Abrir un proyecto de Codex sin empezar desde cero
La primera prueba me interesaba especialmente porque no quería preparar un proyecto bonito solo para la ocasión. Preferí abrir una carpeta en la que ya venía trabajando con Codex y ver qué entendía Claude Code.
Estas herramientas comparten una lógica de trabajo importante: el proyecto vive en una carpeta del computador. Ahí están sus archivos, sus instrucciones y las piezas que permiten ejecutarlo. La conversación sirve para trabajar con ese material, pero no lo reemplaza.
Seleccioné la carpeta de mi herramienta de edición de video, confirmé que confiaba en ese espacio de trabajo y dejé los permisos en automático para esta prueba. Después le pedí que levantara el panel con la edición del último short que había estado preparando.
Era una petición corta para un proyecto que no era tan simple. No se trataba solo de interpretar un archivo de texto. Había una estructura previa, una interfaz gráfica y un flujo de revisión que yo ya utilizaba.
Y lo entendió. Levantó la interfaz con una rapidez que me sorprendió y pude abrirla desde el navegador integrado de la aplicación. No tuve que reconstruir el contexto a mano ni explicarle, paso por paso, todo lo que había hecho antes.
Ojo con el alcance de esa observación: en esta prueba abrió y puso en marcha mi proyecto existente. Eso no equivale a demostrar que cualquier proyecto de Codex funcionará sin ajustes, ni que todas las instrucciones se trasladan perfectamente entre agentes. Pero para mi caso fue una señal muy buena.
Además, no necesitaba que inventara algo nuevo. En ese primer momento, lo correcto era precisamente respetar el trabajo tal como estaba. Se incorporó al proyecto en vez de intentar rehacerlo porque sí.
Esa diferencia me parece clave al evaluar agentes de programación. Crear algo desde cero puede ser impresionante, pero entender una herramienta que ya usas, ubicar sus piezas y ayudarte a continuar también tiene muchísimo valor. A veces, lo que uno necesita no es otra demo: es seguir trabajando.
🎬 Mi skill de edición: el agente y un panel trabajando juntos
Mi proyecto de edición combina instrucciones para el agente con una parte gráfica. No es solamente una skill basada en archivos Markdown que le indican qué hacer. También tengo un panel que me permite revisar el material y dejar correcciones de forma visual.
Lo uso para trabajar con videos cortos y largos. La gracia está en que no tengo que convertir cada observación en una conversación independiente con la inteligencia artificial.
Por ejemplo, si encuentro un momento en el que salí horrible, puedo ubicarlo en el panel y añadir una nota para que se corte. Después continúo revisando y marco otras cosas que quiero cambiar. Cuando termino, envío las observaciones juntas a revisión.
El flujo, explicado de manera simple, es este:
- Abro la edición en el panel.
- Localizo el momento que necesita una corrección.
- Escribo una nota asociada a ese punto.
- Repito el proceso con las demás observaciones.
- Envío el conjunto de correcciones para que el agente trabaje con ellas.
Es una pequeña herramienta hecha para facilitarme una tarea muy concreta. No pretende reemplazar cualquier programa de edición ni resolver todas las necesidades de producción. Me ayuda a colaborar con el agente sin perder el control sobre los cambios que quiero.
De hecho, utilicé este mismo flujo con Claude Code para editar la pieza que acompaña este artículo, combinando el trabajo del agente con mis correcciones en el panel. Para mí, esa es una prueba bastante más útil que pedirle una función aislada y darla por buena porque no apareció un error.
Por qué no hago absolutamente todo por chat
Podría escribir cada corrección en la conversación. Sí. Pero eso implicaría más intercambios, más explicaciones y más uso de tokens. A la larga, esa forma de trabajar puede encarecer el uso del agente.
El panel concentra una parte repetitiva del proceso: señalar dónde hay un problema y describir qué quiero cambiar. El agente recibe esas observaciones agrupadas, en lugar de obligarme a ir una por una en el chat.
No todo necesita resolverse con más conversación. A veces conviene construir una interfaz pequeña para que la colaboración con la IA sea más cómoda. Esa fue una de las ideas que mejor se sostuvo al cambiar de herramienta: el panel seguía siendo útil aunque el agente fuera otro.
🌐 El navegador integrado también forma parte del trabajo
Una vez que Claude Code levantó el panel, lo abrí dentro de su propio navegador. Tener la conversación y la aplicación ejecutándose en el mismo entorno me resultó cómodo para esta prueba.
En la primera configuración importé las cookies de mi sesión de Chrome. Eso me permitía llevar parte de mi sesión al navegador integrado, en vez de empezar toda la navegación desde cero.
También deja preparado un espacio en el que el agente puede interactuar con páginas mediante funciones de uso del computador cuando el trabajo lo requiera. No hice aquí una evaluación completa de esa capacidad, así que no corresponde sacar grandes conclusiones. Lo que sí comprobé fue la utilidad de tener la interfaz del proyecto ahí mismo.
Otro detalle pequeño: se pueden contraer barras laterales para ganar espacio. Parece una tontería hasta que tienes una conversación, una navegación lateral y un panel de revisión compitiendo por la pantalla. En ese momento, cada columna que puedes ocultar ayuda.
Para mí, estas cosas forman parte de la experiencia real de un agente. No alcanza con que genere archivos. También necesito poder abrir el resultado, moverme por él, encontrar un problema y pedir un ajuste sin sentir que estoy peleando con la herramienta.
El proyecto de edición mostró justamente eso: una carpeta existente, una instrucción breve, una aplicación levantada y un espacio para revisarla. La combinación fue más convincente que cualquiera de esas piezas por separado.
🗂️ Cómo empezar un proyecto nuevo con buen orden
Después de probar una carpeta existente, pasé a crear algo desde cero. Y acá hay una costumbre que recomiendo mantener tanto en Claude Code como en Codex: cada proyecto nuevo debe tener su propia carpeta.
No conviene seguir dentro del proyecto anterior y empezar a pedir algo completamente distinto como si todo fuera una conversación suelta. Si cambió el trabajo, prepara también su espacio.
En mi caso, abrí el selector de carpetas, creé una nueva llamada Demo Claude y la vinculé a la aplicación. Después confirmé la confianza en ese espacio de trabajo y continué desde ahí.
No hay una gran ceremonia técnica detrás. El procedimiento básico fue:
- Seleccionar la opción de abrir una carpeta.
- Crear una carpeta nueva en el computador.
- Elegirla como espacio del proyecto.
- Revisar y aceptar la confirmación de confianza.
- Empezar la conversación correspondiente a ese trabajo.
Así queda claro dónde se guardará lo que genere el agente. También resulta más fácil retomar el proyecto después o abrirlo desde otra herramienta, como acababa de hacer con mi editor.
La lógica general se repite: conversaciones agrupadas alrededor de proyectos, un chat para dar instrucciones y un navegador para comprobar resultados. Entender ese modelo ayuda mucho más que memorizar la ubicación exacta de cada botón.
Mi recomendación no es complicar el inicio con organización innecesaria. Es justo lo contrario: hacer una separación sencilla desde el principio para que después no tengas que preguntarte qué archivos pertenecen a cada idea.
🎨 Una landing para SaaS con Dínamo Sites como punto de partida
Para la segunda prueba fui a Dínamo Sites, mi web de diseños que se pueden copiar y pegar. Quería darle a Claude Code una referencia concreta y comprobar si era capaz de ampliarla manteniendo su lenguaje visual.
Elegí una propuesta que encajaba con una landing de SaaS. Tenía una primera sección comercial y una segunda parte con un panel de estadísticas, de esos que se usan para presentar un producto de analítica o gestión.
Ese punto de partida ya aportaba bastante información: una estética oscura, una paleta reconocible y una forma de presentar datos. No estaba pidiendo una página a partir de una frase completamente abierta. Le estaba dando una base con dirección de diseño.
Pegué el contenido correspondiente y le pedí que fuera creativo. También añadí la idea de incorporar Three.js, una biblioteca para crear elementos 3D en la web.
Acá conviene separar dos cosas. Claude Code puede escribir código para generar experiencias visuales, pero no estaba trabajando como un generador autónomo de imágenes. Para ese tipo de generación depende de otros modelos o integraciones. Usar una biblioteca 3D era una manera distinta de explorar lo visual desde el propio código.
Tampoco instalé una skill específica de diseño para esta prueba. El resultado salió de las instrucciones y de los lineamientos que aportaba la referencia de Dínamo Sites.
Lo importante era ampliar sin romper la coherencia
Cuando revisé el resultado, se distinguía la parte que venía de la base y aparecían secciones nuevas. Lo bueno fue que esas secciones seguían bastante bien las líneas del diseño inicial.
Había nuevos paneles, bloques de funcionalidades, una sección de conexiones y un cierre comercial. No parecía que cada parte perteneciera a una página diferente.
¿Me pareció extraordinario en diseño? No diría eso. Lo encontré en un nivel comparable al de otros modelos avanzados con los que trabajo. Pero, considerando que no había preparado una configuración especial y que partía de una referencia concreta, el resultado me pareció bastante bueno.
La referencia hizo una parte importante del trabajo. Si le das al agente un lenguaje visual definido, puedes evaluar algo más interesante que si sabe inventar una página: puedes comprobar si sabe continuar un diseño sin perder su coherencia.
Eso es útil para quien ya tiene una sección que le gusta y necesita desarrollar el resto de la landing. No siempre hace falta pedir originalidad absoluta. Muchas veces hace falta continuidad.
⚡ Cambios visuales rápidos y mensajes en cola
Después de generar una primera versión, quise probar el ajuste fino. Seleccioné un elemento de la página, lo añadí al chat y pedí cambiarlo a amarillo. Era una modificación sencilla, elegida justamente para comprobar qué tan directo se sentía el ciclo de señalar, pedir y revisar.
La respuesta fue rápida. No tuve que escribir una descripción larga para ubicar la parte que quería modificar. Poder llevar el elemento al chat ayuda a que la instrucción sea más concreta.
Este tipo de interacción me interesa mucho porque una landing rara vez queda lista con la primera generación. Siempre aparece algo que quieres cambiar: un color, un bloque o una decisión visual que no te convence.
La velocidad percibida fue una de las sorpresas más consistentes de la experiencia. La noté al levantar mi panel y también al trabajar en la página. Eso sí, no medí tiempos ni hice una prueba controlada contra Codex. Estoy hablando de cómo se sintió trabajar, no de un resultado de rendimiento general.
También apareció un detalle práctico del envío de mensajes. En la interfaz que probé, Enter enviaba la instrucción y Comando más Enter permitía dejarla en cola.
¿Qué significa ponerla en cola? Que el mensaje espera a que termine la ejecución que ya está en marcha y después se incorpora a la conversación. Es útil distinguir ambos comportamientos cuando se te ocurre una nueva indicación mientras el agente sigue trabajando.
Mi impresión hasta ese momento era buena: entendía el proyecto, generaba una propuesta coherente y permitía hacer cambios pequeños sin demasiada fricción. Pero faltaba una prueba con menos apoyo visual previo y bastante más libertad.
🧪 Rediseñar mi web con HTML, CSS, JavaScript y Three.js
Para la tercera prueba abrí otra conversación y utilicé una petición que ya había empleado con otras herramientas: revisar mi sitio, entender quién soy y qué ofrezco, y proponer un rediseño de la página principal.
Le pedí trabajar con HTML, CSS y JavaScript e incorporar Three.js de manera creativa. La condición era aprovechar el contenido actual, pero darle una interpretación visual diferente.
Mi página original era bastante sencilla. Tenía una presentación personal con mi foto, proyectos, artículos, herramientas recomendadas y un formulario. Llevaba tiempo publicada y estaba orientada sobre todo a presentar información optimizada para SEO.
No había nada especialmente espectacular en su diseño. Por eso era una buena base para esta prueba: el agente tenía contenido suficiente para entender la estructura, pero espacio para explorar otra dirección estética.
Durante el proceso vi que estaba consultando imágenes de mi web. Eso era importante porque la instrucción no consistía en inventar mi actividad, sino en construir una propuesta usando la información y los recursos existentes.
Había hecho una prueba similar con otra herramienta. Si te interesa contrastar enfoques, dejé también mi prueba de DeepSeek Harness. Repetir un encargo parecido me ayuda a reconocer diferencias entre propuestas, aunque no convierte estas experiencias en una comparación científica.
Mientras Claude trabajaba, me fui a almorzar. Por eso tampoco voy a atribuirle un tiempo exacto de ejecución a esta parte. Cuando regresé, tenía una propuesta completa para recorrer.
La primera sección ya dejaba clara su apuesta: fondo oscuro, tipografía grande y mi fotografía reinterpretada como un rostro tridimensional hecho de partículas. Nunca me había entregado una solución así para este encargo.
Y ahí sí pensé: bueno, esto está interesante.
🫧 Mi rostro en 3D: una propuesta distinta, con detalles pendientes
La cabeza tenía algo reconocible de mí, pero también algo extraño. No voy a fingir que parecía un retrato perfecto. Había rasgos aproximados, una textura de partículas y una forma que, en ciertos momentos, se veía un poquito macabra.
Aun así, como propuesta creativa, me gustó. No era la típica sustitución de una foto por una tarjeta con bordes redondeados. Estaba intentando construir una experiencia visual diferente desde la primera sección.
El efecto no se quedaba estático. Las partículas se transformaban y participaban en la transición hacia otras partes de la página. Al recorrer el sitio aparecían los proyectos, una sección para la comunidad, los artículos, las herramientas y el formulario.
Es decir, cambió bastante la presentación, pero mantuvo la estructura general de contenidos. Eso me parece un acierto: rediseñar no tendría por qué significar borrar lo que la página necesita comunicar.
La sección de comunidad también tenía una composición llamativa, con un círculo de partículas alrededor del contenido. Había una intención visual que conectaba distintas partes de la propuesta, no solo un efecto aislado arriba de todo.
La creatividad no reemplaza la revisión
El rostro necesitaba trabajo. Me habría gustado explorar una versión más realista, con rasgos mejor definidos y una representación menos rara del cuello. La idea podía ser buena sin que su primera ejecución fuera definitiva.
También encontré un detalle más pequeño, pero importante: el logotipo oscuro no funcionaba bien sobre el fondo oscuro. Mi sitio ya tenía una versión blanca en el pie de página, así que había un recurso disponible que podría haber elegido mejor.
Ese es exactamente el tipo de decisión que sigo revisando a mano. El agente puede tener una idea ambiciosa para una animación y, al mismo tiempo, pasar por alto una elección básica de contraste.
No son observaciones contradictorias. Pueden convivir una propuesta creativa potente y una ejecución que todavía necesita ajustes. De hecho, esa fue mi impresión: una dirección distinta que valía la pena explorar, no una página terminada para publicar sin tocar nada.
📱 Revisar la versión móvil antes de entusiasmarse demasiado
Después pasé a una vista móvil. Quería comprobar cómo se reorganizaban la primera sección y el rostro cuando el espacio disponible era mucho más estrecho.
Curiosamente, en ese tamaño sentí que la cara se entendía un poco mejor. Se parecía algo más a mí. El cuello seguía viéndose raro, así que el cambio de formato no resolvía todos los problemas, pero sí modificaba la percepción del resultado.
Esta revisión fue breve. No hice una validación exhaustiva de todos los tamaños ni de cada interacción del sitio. Lo que comprobé fue la presentación inicial en un formato móvil, suficiente para detectar que había decisiones que merecían otra pasada.
Es una buena forma de mantener los pies en la tierra. Una propuesta puede resultar llamativa en escritorio y necesitar ajustes al cambiar de formato. Y también puede pasar lo contrario: un elemento extraño en grande se entiende mejor cuando cambia su escala.
En cualquier caso, la revisión móvil no debería quedar fuera solo porque la primera impresión de escritorio haya sido buena. En esta prueba me ayudó a separar la idea del rostro de su ejecución concreta.
🤔 Entonces, ¿me cambio de Codex a Claude Code?
No voy a despedirme de Codex por una primera sesión. Lo uso todos los días y sigue formando parte de mi trabajo. Tampoco dejé ChatGPT. Lo que sí cambió fue mi disposición a incorporar Claude Code de forma más seria.
Me quedo con cuatro señales positivas: una interfaz más ordenada, la capacidad de continuar mi proyecto de edición, una velocidad que me resultó agradable y una propuesta de rediseño que salió de lo habitual.
También me quedo con sus límites: no encontré una superioridad indiscutible en diseño, hubo detalles de identidad visual mal resueltos y el rostro 3D necesitaba ajustes. Además, esta experiencia no permite concluir nada definitivo sobre costos comparativos, rendimiento general o mantenimiento a largo plazo.
Lo que más me hizo dudar no fue una página bonita, sino poder abrir mi carpeta y seguir trabajando. Cuando un agente entiende una herramienta que ya usas y se incorpora a tu flujo, la comparación deja de ser tan abstracta.
Si quieres experimentar con proyectos parecidos, estos son los otros recursos que comparto:
- Primera App, con prompts profesionales para crear tu aplicación.
- Mi comunidad de creación con IA, para seguir explorando este tipo de herramientas y proyectos.
- Mi enlace de descuento de Hostinger, si además necesitas alojamiento para tu web.
Mi conclusión, por ahora, es sencilla: no es chao Codex, pero sí un “a ver, Claude Code, conversemos”. Y mejor todavía si esa conversación termina con un proyecto funcionando, una interfaz que puedo revisar y algo concreto que me ayude a trabajar mejor.
Aviso: este artículo puede incluir enlaces promocionales. Si realizas una compra, puedo recibir una comisión sin costo adicional para ti.





