Google movió ficha con Antigravity 2.0, y el cambio se nota al primer segundo. La interfaz nueva ya no intenta parecerse tanto a un editor clásico tipo VS Code. Ahora todo gira mucho más alrededor del chat, los proyectos, los artefactos y la lógica de agentes que construyen cosas por ti.
Y sí, la primera impresión es bastante clara: se parece muchísimo a Codex.
No lo digo como crítica automática, porque de hecho ese formato está funcionando. Ya se empieza a consolidar una tendencia bien marcada en herramientas de programación con IA: menos editor tradicional al frente, más entorno de ejecución guiado por conversación. Cursor también ha ido empujando hacia ahí. Antigravity ahora se suma de forma mucho más explícita.
Yo personalmente soy un poco más de la vieja escuela. Me gusta tener el código a la vista, moverme en una interfaz más parecida a IDE, abrir una terminal dentro de la herramienta y sentir que tengo todo más a mano. Pero también intento no quedarme pegado en la nostalgia. Si esta nueva forma realmente acelera el trabajo, hay que probarla en serio.
Eso fue exactamente lo que hice: tomar Google Antigravity, usar Gemini 3.5 Flash y pedirle varias aplicaciones en React desde cero para ver si la experiencia aguanta una prueba real.
Tabla de contenido
- 🧭 La nueva dirección de Antigravity 2.0
- 💬 Menos VS Code, más chat
- ⚙️ Configuración, modelos y primeras impresiones
- 🧪 Primera prueba: un mini sistema operativo web en React
- 📊 Segunda prueba: un dashboard SaaS para YouTubers
- 🌍 Tercera prueba: una app para vivir entre dos países
- 🧠 Qué dice todo esto sobre Gemini 3.5 Flash
- ✅ Lo que me gustó de Antigravity 2.0
- 🤔 Lo que todavía extraño o me genera dudas
- 🚀 Hacia dónde va el vibe coding con herramientas como esta
- 🛠️ ¿Puede competir de verdad con Codex?
- 📌 Conclusión final
🧭 La nueva dirección de Antigravity 2.0
Lo primero que salta a la vista es el cambio de filosofía de interfaz. Antes todavía se sentía un poco más cerca del paradigma clásico de desarrollo. Ahora no. Ahora la idea dominante es otra:
- Un chat central grande como punto de entrada.
- Proyectos organizados por carpetas reales del disco.
- Conversaciones asociadas a cada proyecto.
- Artefactos generados, como imágenes o resultados, visibles en panel lateral.
- Revisión de cambios más orientada a diffs que a edición manual constante.
En otras palabras, no estás entrando a “programar” del modo tradicional. Estás entrando a dirigir un agente.
Ese matiz importa mucho. Porque cambia cómo piensas el trabajo. Ya no partes desde archivos y carpetas para luego pedir ayuda puntual. Ahora partes desde una meta, una instrucción bien escrita y un entorno que intenta resolverla casi como si fuera un colaborador autónomo.
La migración además es bastante cómoda si ya habías usado Antigravity antes. Los proyectos anteriores aparecen listados automáticamente, y cada uno corresponde a una carpeta real de tu equipo. Eso está bien resuelto porque evita sentir que tus trabajos quedaron atrapados en una capa abstracta de la herramienta.
Eso sí, hay un detalle pequeño pero importante donde Codex, al menos hoy, se siente más pulido: el acceso rápido a la carpeta en el explorador de archivos. En Antigravity se puede llegar, pero no se siente tan inmediato. Cuando uno trabaja con muchos proyectos, esos pequeños accesos rápidos ahorran más tiempo del que parece.
💬 Menos VS Code, más chat
Acá hay un punto de fondo que vale la pena comentar. Esta clase de interfaz no apareció por accidente. Es heredera directa de la manera en que ChatGPT cambió la relación entre usuario y software. El chat dejó de ser un complemento y pasó a ser la estructura principal.
En Antigravity 2.0 eso ya no está disimulado. El chat manda.
Y eso tiene ventajas claras:
- Reduce fricción para gente que no quiere navegar un IDE completo.
- Hace más natural trabajar por objetivos y no por archivos.
- Facilita que el sistema proponga planes, ejecute comandos y construya apps enteras.
- Acerca la creación de software a perfiles menos técnicos.
Pero también tiene costos:
- Se siente más lejos del código.
- La edición manual pierde protagonismo.
- Algunas acciones que antes eran obvias ahora dependen más del flujo del agente.
- Quien viene de una cultura de IDE puede extrañar bastante el control directo.
Yo todavía estoy en ese punto intermedio. Entiendo perfectamente hacia dónde va todo esto, pero todavía me gusta poder abrir las tripas del proyecto sin tener que pelearme con la interfaz. Aun así, si el resultado es bueno, esa incomodidad se empieza a tolerar bastante más.
⚙️ Configuración, modelos y primeras impresiones
En la sección de settings no hay una revolución total. Muchas cosas siguen una lógica conocida. La herramienta muestra que estás en la versión 2.0, mantiene una estructura de configuración similar a la etapa anterior y permite elegir modelo.
La prueba la hice con Gemini 3.5 Flash, que venía con bastante ruido positivo. Y aquí había una curiosidad interesante: al ser la versión Flash, en teoría hablamos de un modelo más ligero o más barato que una variante Pro. Así que la pregunta era simple:
¿Puede realmente construir apps decentes, rápidas y funcionales, sin quedarse corto?
La respuesta corta es sí. Y bastante mejor de lo que esperaba.

Otra cosa que me llamó la atención es la sensación de rapidez. Desde el momento en que se crea un proyecto nuevo, la interfaz se siente simplificada y directa. Menos ruido, menos paneles, menos sensación de estar dentro de una suite compleja. Eso probablemente ayude mucho a personas que están empezando.
La experiencia es básicamente así:
- Creas un proyecto nuevo.
- Seleccionas una carpeta local.
- Inicias la primera conversación.
- Eliges el modelo.
- Pegas un prompt claro.
- Apruebas comandos cuando la herramienta lo solicita.
- Dejas que el agente trabaje.
No hay demasiada ceremonia. Eso se agradece.
🧪 Primera prueba: un mini sistema operativo web en React
Para probar de verdad una herramienta así, no basta con pedir una landing page bonita. Hay que pedir algo que obligue al modelo a combinar interfaz, componentes, lógica de estado y una experiencia que tenga cierta interacción real.
La primera prueba fue una app en React llamada Minios, pensada como una experiencia de mini sistema operativo web.
La instrucción era lo bastante ambiciosa como para exigir varias piezas a la vez. El sistema empezó muy rápido, propuso un plan, y al detectar que la app venía quedando en inglés se le ajustó para que fuera en español. Eso también mostró algo interesante: el flujo de trabajo permite corregir dirección sobre la marcha sin demasiada fricción.

Lo que más me sorprendió en esta primera prueba no fue solo que generara la estructura, sino lo rápido y constante que se mantuvo trabajando. No hubo esa sensación típica de herramienta bloqueada, pensando demasiado o dejando al usuario esperando en silencio. Todo el tiempo estaba haciendo algo.
Mientras avanzaba, el panel lateral iba mostrando artefactos generados. Si la herramienta crea imágenes, por ejemplo, estas van quedando visibles ahí. Además, aunque la interfaz ya no prioriza el código como antes, sí se pueden revisar los cambios exactos a nivel de diff, en un estilo muy parecido al de Codex.
Eso es importante porque evita la caja negra total. No estás editando el proyecto como en un editor tradicional, pero tampoco quedas completamente ciego respecto a lo que cambió.
Qué construyó Minios
El resultado fue un mini entorno con varias apps internas:
- Notas
- Calculadora
- Galería
- Reloj
- Tareas
Y no era solo una maqueta para la foto. Varias funciones efectivamente respondían:
- Las ventanas se podían mover.
- Se podían crear notas.
- Las notas se guardaban.
- La eliminación funcionaba.
- La calculadora daba resultados correctos.
- La galería mostraba la imagen generada.
- El reloj incluía cronómetro y temporizador.

Ese detalle es clave. Muchas veces una IA puede producir algo visualmente convincente, pero al tocarlo se desarma. Acá no pasó eso. Para una primera prueba, con un modelo Flash, el desempeño fue realmente sólido.
De hecho, si alguien me mostrara esa app como prototipo inicial hecho en poco tiempo, me parecería totalmente válida para una demo, una validación de idea o una iteración temprana de producto.
📊 Segunda prueba: un dashboard SaaS para YouTubers
La segunda prueba fue más interesante desde el punto de vista de producto. Aquí la idea ya no era solo hacer algo llamativo, sino ver si el modelo podía entender una lógica de interfaz más orientada a negocio.
La app se llamaba Creator Pulse y consistía en un dashboard SaaS para YouTubers que quieren analizar el rendimiento de sus videos.
La petición incluía datos mock y una condición importante: que fuera funcional usando localStorage. Es decir, sin base de datos, sin servicios externos, pero con persistencia local en el navegador para simular una experiencia real.
Este tipo de requisito me gusta mucho para probar herramientas de vibe coding porque obliga al sistema a resolver varias capas a la vez:
- Diseño visual del dashboard
- Estructura de métricas
- Estados y filtros
- Persistencia local
- Experiencia usable, no solo decorativa
En esta parte también apareció una observación interesante sobre el flujo de planificación. La herramienta parece manejar una especie de modo planning internamente, pero no siempre lo expone de forma tan explícita como otras plataformas. O sea, el agente planifica, pero no necesariamente te entrega un panel dedicado a esa fase de manera visible.
Además, Antigravity 2.0 incorpora funciones que siguen esa lógica de trabajo más agentic:
- Definir una meta para que trabaje hasta cumplirla.
- Programar instrucciones o acciones en ciertos contextos.
- Gestionar tareas con un enfoque menos manual y más orientado a objetivos.

Ese conjunto hace que la herramienta ya no se sienta como “un chat que escribe código”, sino como una especie de orquestador de trabajo de desarrollo.
Qué tan bien salió Creator Pulse
La app levantó bien y el resultado visual fue bastante convincente. Considerando otra vez que se estaba usando Gemini 3.5 Flash, la sensación fue muy buena.
El dashboard mostraba datos para no sentirse vacío desde el inicio y permitía interactuar con elementos como:
- Cambios de período, por ejemplo últimos 7, 28 o 90 días
- Estadísticas resumidas
- Rendimiento de videos recientes
- Filtrado por estados como videos reclamados

Y lo mejor es que las interacciones respondían. Los filtros cambiaban los resultados como correspondía. Ese tipo de comportamiento es el que realmente separa una demo superficial de una demo útil.
Si lo pienso desde la perspectiva de alguien que crea productos rápidos para validar ideas, esta clase de salida tiene muchísimo valor. Porque no necesitas esperar un desarrollo completo para ver si una interfaz “se siente real”. Puedes tener algo navegable, presentable y funcional con muy poco esfuerzo manual.
🌍 Tercera prueba: una app para vivir entre dos países
La tercera prueba fue probablemente la más interesante a nivel conceptual, porque nace de una necesidad muy concreta y cotidiana: vivir entre dos países y tener toda la información importante organizada en un solo lugar.
La app se llamó Travel Base y estaba pensada para personas que se mueven entre países y necesitan acceso rápido a datos útiles. En este caso, el contexto era Brasil y Chile, algo que conectaba muy bien con un uso real.
La idea no era pedir algo genérico como “hazme una app de viajes”, sino una herramienta que pudiera servir para cosas muy prácticas, como:
- Ver información básica de ambos países
- Tener documentos importantes organizados
- Guardar referencias útiles
- Acceder rápido a datos urgentes
- Concentrar cosas que normalmente quedan desperdigadas en notas o apps sueltas
Además se añadió una indicación visual: que fuera atractiva y que usara SVG, junto con generación de imagen. Esa parte también sirve para probar si el modelo no solo arma estructura, sino si tiene buen gusto visual al crear una interfaz más pulida.

Hubo aquí otro detalle práctico que vale la pena mencionar. En la versión anterior de Antigravity era más fácil abrir una terminal integrada dentro de la herramienta. En esta nueva interfaz eso no aparece tan claro. Si alguien quiere ejecutar comandos manualmente, probablemente tenga que abrir una consola normal del sistema operativo y correrlos ahí.
No es el fin del mundo, pero sí es una de esas pequeñas cosas que quienes vienen de entornos más tradicionales pueden echar de menos. En este caso, simplemente se le pidió a la herramienta que corriera la aplicación. Nada de trabajar de más.
Qué construyó Travel Base
El resultado fue bastante bueno y con una idea de producto más tangible de lo que esperaba. La app mostraba:
- Estado e información de países
- Hora en cada lugar
- Números de emergencia
- Moneda
- Accesos rápidos
- Elementos urgentes y favoritos
- Seguro médico de viaje
- Tarjetas
- Documentos importantes

Más allá de que los datos fueran de ejemplo, la estructura de la app se sentía útil. Y eso es lo interesante. No era solo “mira qué bonita quedó”, sino “esto podría transformarse de verdad en una herramienta que me ayudaría”.
De hecho, aquí aparece uno de los grandes valores de este tipo de herramientas con IA: permiten tomar una idea medio difusa y convertirla en un objeto navegable en minutos. Algo que antes quizás quedaba como una nota perdida, ahora puede existir como primer prototipo funcional.
Ese salto cambia mucho la relación con las ideas. Porque una idea abstracta no te dice demasiado. Una interfaz viva, aunque sea imperfecta, sí.
🧠 Qué dice todo esto sobre Gemini 3.5 Flash
Creo que una de las conclusiones más claras de esta prueba es que Gemini 3.5 Flash rindió muy bien.
Y eso importa por varias razones.
Primero, porque al hablar de una variante Flash, uno podría suponer que se quedará más corta en tareas con múltiples componentes, lógica, diseño y persistencia. Pero aquí pasó lo contrario: resolvió tres casos distintos de forma rápida, coherente y suficientemente funcional.
Segundo, porque da una señal fuerte para quienes están construyendo prototipos, MVPs o demos. No siempre hace falta irse al modelo más potente o más caro para obtener algo útil. Si una versión más ligera ya puede producir este nivel de trabajo, entonces la ecuación costo-beneficio se vuelve muy interesante.
Tercero, porque el rendimiento no se sintió torpe. Incluso con la posible carga alta de gente usando la herramienta, el sistema respondió bien y no dio sensación de lentitud extrema.
Ahora, tampoco se trata de decir que todo es perfecto. Hay que separar bien lo que esta clase de stack hace espectacularmente bien y lo que todavía conviene mirar con ojo crítico.
✅ Lo que me gustó de Antigravity 2.0
Si tuviera que resumir las fortalezas principales de esta nueva versión, serían estas:
1. La interfaz está alineada con la tendencia real del mercado
Podrá gustarte más o menos, pero este formato tipo Codex no es casualidad. Claramente funciona para construir con agentes. Y si varias herramientas están convergiendo hacia lo mismo, es porque encontraron una forma de interacción que escala bien.
2. La velocidad general se siente muy buena
El sistema fue rápido al planificar, al ejecutar y al producir resultados. Esa sensación de fluidez cambia mucho la experiencia.
3. Los resultados no se quedaron en la superficie
No fueron solo maquetas bonitas. Hubo interacción, filtros, persistencia local, manejo de ventanas, notas guardadas y estructuras útiles.
4. Los artefactos están bien organizados
Si genera imágenes u otros recursos, quedan visibles en una barra lateral. Eso ayuda a entender qué está produciendo el agente y a revisar el resultado.
5. La entrada es amigable para principiantes
La simplificación de la interfaz probablemente haga que muchas personas puedan usar la herramienta sin sentirse intimidadas por un editor complejo.
6. La lógica por proyecto está bien resuelta
Cada carpeta corresponde a algo real en tu disco, y la herramienta conserva la última conversación relevante por proyecto. Eso le da continuidad al trabajo.
🤔 Lo que todavía extraño o me genera dudas
No todo es entusiasmo ciego. Hay cosas que todavía me dejan con dudas o que simplemente echo de menos.
1. El código está más lejos
Se puede revisar cambios, sí, pero no se siente igual que tener el proyecto abierto en una interfaz tipo editor donde saltas entre archivos como quieres. Para ciertos flujos, eso sigue siendo mejor.
2. La terminal integrada no está tan visible
Antes era más fácil tener una consolita dentro de la herramienta. Ahora eso no aparece tan claro, y para algunas tareas manuales puede ser una incomodidad.
3. Falta uno que otro detalle de ergonomía
Por ejemplo, un botón más evidente para abrir rápidamente la carpeta del proyecto en el explorador del sistema. Son detalles pequeños, pero los detalles pequeños hacen diferencia.
4. El modelo de trabajo te obliga a confiar más en el agente
Si te gusta intervenir constantemente, editar a mano y controlar cada paso, esta filosofía puede sentirse restrictiva.
En resumen: funciona, pero depende mucho de qué tipo de constructor eres. Si tu estilo es “delegar más, orquestar mejor”, esto te va a encantar. Si eres muy de tocar cada archivo y vivir dentro del editor, puede que todavía prefieras herramientas más híbridas.
🚀 Hacia dónde va el vibe coding con herramientas como esta
Lo más interesante de Antigravity 2.0 no es solo la herramienta en sí, sino lo que representa. Muestra hacia dónde va el desarrollo asistido por IA.
Ya no estamos en la fase de pedir snippets sueltos o funciones aisladas. Ahora el paradigma es otro:
- Definir una meta
- Delegar ejecución
- Supervisar resultados
- Iterar con lenguaje natural
- Convertir ideas en productos navegables rápido
Eso es, en esencia, lo que mucha gente hoy llama vibe coding. No porque el código deje de importar, sino porque el punto de entrada ya no es el código. El punto de entrada es la intención.
Y desde ahí, herramientas como Antigravity, Codex, Cursor y otras están compitiendo por convertirse en el mejor entorno para transformar intención en software funcional.
Si este tipo de flujo te interesa y quieres profundizar más en cómo crear apps y sitios web con IA, puede servirte explorar esta comunidad sobre creación de apps con IA, donde justamente se trabaja este enfoque de construir sin depender del camino tradicional de siempre.
🛠️ ¿Puede competir de verdad con Codex?
La respuesta corta es sí, al menos en la experiencia general que probé.
La similitud con Codex no es menor. De hecho, es una de las primeras cosas que se sienten. Pero no lo veo necesariamente como una copia superficial, sino como una adopción clara de un patrón que ya demostró ser útil.
Si Codex hoy funciona muy bien para trabajar con agentes, tiene sentido que Antigravity avance en la misma dirección. La pregunta no es si se parecen. La pregunta real es si la experiencia final resuelve el trabajo.
Y en esta prueba la respuesta fue positiva.
Con mucha gente probablemente usándolo al mismo tiempo, la herramienta respondió bien. No estuvo lenta. No se cayó. No entregó resultados mediocres. Y con Gemini 3.5 Flash logró construir tres apps con un nivel más que respetable para prototipado rápido.
Eso no significa que automáticamente reemplace todas las demás herramientas. Pero sí significa que merece estar en la conversación seria.
📌 Conclusión final
Antigravity 2.0 deja una sensación clara: Google entendió hacia dónde se está moviendo este espacio.
La interfaz nueva es más centrada en chat, más centrada en agentes, más orientada a proyectos completos y menos a la edición clásica de archivos. A algunos eso les va a gustar de inmediato. Otros lo van a resistir un poco. Yo estoy en un punto intermedio, pero no puedo negar que el resultado práctico fue muy bueno.
Lo más destacable de la prueba fue esto:
- La experiencia general se sintió fluida.
- Gemini 3.5 Flash respondió mejor de lo esperado.
- Las apps generadas no fueron solo “bonitas”, también fueron funcionales.
- El formato tipo Codex efectivamente funciona para este tipo de trabajo.
- Hay detalles de ergonomía e interfaz que todavía me gustaría ver mejorados.
Si hoy estás explorando herramientas para crear apps con IA, agentes de programación o prototipos rápidos en React, Antigravity 2.0 ya no parece una curiosidad. Parece una opción real.
Y eso, honestamente, no era algo que esperaba tan claramente al empezar la prueba.
Si quieres probarlo por tu cuenta, puedes entrar directamente a Antigravity de Google. Y si luego necesitas publicar una de esas ideas en línea, también puede venirte bien revisar este hosting recomendado para lanzar proyectos web.





