Probé Gemini 4 Argon en Antigravity y cambié de opinión

Una cosa es pedirle a una IA que genere una página bonita y otra bastante distinta es darle tu propia web, tus proyectos y tu identidad, y decirle: sorpréndeme. Ese fue el reto que le puse a Gemini 4 Argon dentro de Antigravity. Quería comprobar hasta dónde podía llegar con libertad creativa y, sobre todo, cómo respondía cuando tocaba corregir lo que no funcionaba.

Venía con varias dudas de mi primera prueba de Gemini 4 Argon. En ese momento todavía no tenía acceso desde mi plan Google AI Pro. Ahora que apareció disponible, la oportunidad era perfecta para trabajar con algo real, no con una página inventada para la ocasión.

El experimento terminó pasando por cuatro versiones: una web oscura bastante recargada, una revisión más limpia, un diseño claro con una escultura animada y, finalmente, una oficina 3D que se puede explorar. Hubo sorpresas muy buenas, fallos bastante evidentes y varias correcciones necesarias. También hubo un consumo importante de cuota semanal.

Mi impresión del modelo mejoró un montón. No porque resolviera todo a la primera, sino porque entendió los cambios y permitió llevar una idea mucho más lejos de lo que sugería su primera propuesta.

Tabla de contenido

🔓 Acceso a Argon en Antigravity: ojo con la cuota del plan Pro

Antes de hablar de diseño, hay un detalle importante sobre el acceso. El aviso que me apareció en Antigravity indicaba que Argon ya entraba en el plan Google AI Pro de pago, pero con una cuota semanal independiente. Además, aclaraba que el período de prueba gratuito de Pro no lo incluía.

Es una distinción que conviene tener presente. Poder seleccionar el modelo no significa que todo su uso vaya a descontarse de la misma bolsa que los demás modelos de Gemini. En esta prueba, Argon tenía su propio indicador de consumo, y al final pude comprobar que se había movido de forma distinta a la barra general.

Para arrancar dejé el nivel de pensamiento en Medium, es decir, medio. Prefería comenzar así y comprobar primero qué resolvía con una petición abierta. Más adelante lo pasé a High, y desde la tercera versión mantuve ese ajuste durante el resto del trabajo.

Estas eran las condiciones concretas de mi cuenta durante el experimento. Lo relevante para repetir una prueba parecida es revisar tanto el acceso como el cupo disponible antes de ponerse a generar versiones y correcciones sin parar.

📝 El primer prompt: libertad creativa, pero con contenido real

No quería una propuesta genérica con textos de relleno. Le pasé el enlace de mi página y le pedí que primero entendiera quién soy, qué ofrezco y cómo está organizado mi contenido. La idea era rediseñar la página principal en HTML, CSS y JavaScript, incorporando Three.js.

La petición, resumida y reformulada, tenía estas piezas:

  • Analizar mi web para comprender mi marca, mis proyectos y mi comunidad.
  • Reutilizar los textos y las imágenes reales del sitio.
  • Elegir un concepto visual moderno, sorprendente y con personalidad.
  • Crear una sección principal potente y animaciones elegantes.
  • Organizar el contenido para invitar a explorar mis proyectos.
  • Trabajar sin modificar ni publicar la web original.

Ese último punto era importante. Estábamos experimentando con un rediseño, no autorizando cambios sobre la página publicada. Quería poder probar direcciones distintas sin convertir cada ocurrencia en una modificación del sitio real.

Con Three.js le dejé bastante margen. Esta librería permite crear gráficos y escenas 3D directamente en el navegador. Podía utilizarla para un fondo animado, una pieza visual protagonista o elementos que reaccionaran al movimiento del ratón. No le impuse una escena concreta porque justamente quería descubrir qué proponía.

Argon comenzó a recorrer la página, extraer textos e imágenes y consultar también mis proyectos, como Dínamo y Primera App. Eso ya era una buena señal: el trabajo no estaba limitado a cambiar colores sobre una estructura cualquiera, sino que partía de mis materiales.

Un millón de tokens de salida no es una ventana de contexto

Otro dato que acompañaba esta prueba era el anuncio de Google de hasta un millón de tokens de salida, frente a los 64.000 anteriores. Ojo con confundir los términos: aquí estamos hablando del margen para producir texto y código en una respuesta, no de la cantidad de información que cabe en la ventana de contexto.

Lo menciono como capacidad anunciada, no como una medición de lo que generó mi proyecto. Tener más espacio para escribir puede ser relevante en trabajos extensos, pero no garantiza que el diseño tenga más intención. De hecho, la primera versión dejó bastante claro que producir muchos elementos y elegir bien esos elementos son cosas distintas.

🎨 Versión 1: una web funcional, pero demasiado recargada

La primera propuesta tardó unos diez minutos. De entrada eligió una estética oscura con un verde bastante marcado. Recuperó bien mi foto, incorporó los proyectos reales y planteó una tarjeta principal que respondía al movimiento del ratón. También permitía cambiar los efectos del fondo.

Como primera exploración tenía cosas interesantes. Se notaba que había recogido el contenido correcto y que intentaba darle una presentación más dinámica. No era simplemente mi web con otro color de fondo.

Pero, siendo sincero, la sentía demasiado cargada. Había etiquetas flotando alrededor de mi foto, indicadores con aspecto de panel de control y una cinta en movimiento que se llevaba demasiada atención. Todo junto daba esa sensación de plantilla futurista que la IA suele proponer cuando uno pide algo moderno.

El problema no era el fondo oscuro ni el verde. Tampoco que hubiera animaciones. El problema era que demasiadas cosas querían ser protagonistas a la vez. Mi foto, el mensaje principal y los proyectos tenían que competir con adornos que no ayudaban a entender mejor la página.

Ahí apareció el primer criterio útil del experimento: una interacción puede funcionar técnicamente y aun así sobrar en el diseño. Que una tarjeta se mueva o una franja se desplace no significa que deban estar ahí. En esta versión, varios efectos demostraban capacidad, pero no aportaban claridad.

🧹 Versión 2: una pasada anti slop para quitar ruido

Antes de pedir cambios, le indiqué que hiciera una copia. Quería conservar la primera versión para comparar y evitar perderla al corregir. Es una decisión sencilla, pero ayuda mucho cuando todavía no sabes si la siguiente iteración va a mejorar lo que ya tienes.

La nueva instrucción fue directa: trabajar sobre esa copia, limpiar el conjunto, quitar elementos sin intención y darle una pasada anti slop.

Con anti slop me refiero a esos adornos genéricos que parecen sacados de una plantilla futurista y que la IA añade casi por reflejo. Etiquetas, indicadores, brillos o movimientos que pueden sonar bien en una lista de características, pero que no tienen una función clara en esa página.

La segunda versión respiraba mucho mejor. La foto quedó limpia, el movimiento del fondo se volvió más suave y desapareció buena parte del ruido visual. Conservaba la estética oscura y una estructura similar, pero ya no sentía que estuviera entrando a un panel de control.

Me gustó que entendiera la corrección sin necesitar una lista interminable de cambios. No le estaba pidiendo rehacerlo todo. Le estaba diciendo que editara su propia propuesta y distinguiera entre lo que sostenía el diseño y lo que lo recargaba.

La lección aquí no es que haya que quitar siempre todas las animaciones. Es que limpiar también es diseñar. En este caso, la mejora vino de reducir distracciones, no de sumar otra capa de efectos. Aun así, todavía quería comprobar si podía salir de esa primera dirección y proponer algo más creativo.

💡 Versión 3: de Medium a High y un cambio completo de dirección

Para la tercera prueba cambié el nivel de pensamiento de Medium a High. A partir de ahí mantuve el razonamiento alto, incluida toda la experiencia 3D que vino después.

También cambié la instrucción. Le pedí una tercera versión claramente mejor, más creativa, sin recargar y con nuevos colores. Era una petición corta, pero le abría la puerta a abandonar la estética anterior en lugar de seguir puliéndola.

Y acá sí hubo un salto fuerte. Pasó del fondo oscuro a una base clara con tonos cálidos, eligió otra tipografía y le dio a la página una personalidad muy distinta. La composición seguía aprovechando mi foto y mi contenido, pero el resultado se sentía mucho más fresco.

Tercera propuesta con fondo claro, tipografía cálida y una escultura de láminas alrededor del retrato

Three.js también empezó a tener un papel mucho más interesante. Apareció una especie de escultura de láminas que giraba alrededor de la zona principal. Ya no era solo un fondo con movimiento: era una pieza reconocible dentro del concepto visual.

Además, al desplazarme por la página, la escultura cambiaba de color y acompañaba las distintas secciones. Ese detalle me gustó especialmente porque conectaba la animación con el recorrido del contenido. El efecto no estaba completamente separado de lo que ocurría en la web.

¿La mejora vino de High o del nuevo prompt?

Hay que ser justos: no puedo atribuir todo el cambio al nivel de razonamiento. Modifiqué dos cosas al mismo tiempo. Subí de Medium a High y, además, pedí más creatividad y una nueva paleta.

Por lo tanto, esta no fue una comparación controlada que permita separar cuánto aportó cada variable. Lo que sí puedo decir es que la combinación produjo una propuesta mucho más interesante para mí. Eso es distinto de afirmar que activar High garantiza automáticamente un mejor diseño.

Esta tercera versión también mostró algo importante: pedir que una página sea menos recargada no tiene por qué llevarla a ser aburrida. Había una pieza 3D con bastante presencia, pero el conjunto tenía más intención que la primera propuesta llena de indicadores y etiquetas.

🧩 Dínamo Sites: otra forma de partir de una base visual

Si lo que buscas es arrancar una web desde una dirección visual ya trabajada, mi plataforma Dínamo Sites va justamente por ahí. Subo secciones animadas listas para usar, con sus demostraciones, prompts, código y recursos para adaptarlas a otros sitios.

Es un enfoque distinto al de esta prueba. Aquí le di al modelo libertad para encontrar una propuesta y fui corrigiendo sobre la marcha. En Dínamo, el punto de partida es una sección concreta que puedes explorar antes de llevarla a tu proyecto.

Las dos formas de trabajar tienen sentido. A veces quieres descubrir una idea nueva; otras veces ya sabes qué tipo de resultado buscas y prefieres empezar desde una referencia visual más definida. Lo importante es no confundir libertad creativa con ausencia de criterio al revisar el resultado.

🏖️ Versión 4: convertir la web en una oficina 3D explorable

Después de tres versiones de una página relativamente tradicional, quise cambiar las reglas. Ya no quería otra composición con secciones: quería transformar la navegación en una experiencia de exploración.

Le pedí una oficina dentro de un departamento de playa en Fortaleza, Brasil. El escritorio tenía que ser el centro del espacio, con luz natural y una ventana hacia el mar. La persona que entrara debía poder recorrer el lugar, interactuar con objetos y descubrir mis proyectos.

La instrucción incluía Dínamo, Primera App, YouTube y Círculo Builders, además de pequeñas sorpresas y acciones que hicieran entretenida la exploración. Todo utilizando Three.js.

Ese cambio era mucho más profundo que pasar de una paleta oscura a una clara. En una página convencional, los proyectos aparecen en tarjetas y secciones. En esta propuesta, debían formar parte de una habitación y descubrirse a través de sus objetos.

La primera entrega ya tenía bastante de esa idea. En el monitor principal aparecía Dínamo, y al abrir su tarjeta podía pulsar un enlace que llevaba a la web real. También había agua de coco y un robot. Eran detalles simpáticos que ayudaban a darle personalidad al espacio.

Pero bastó con girar la cámara y alejarme para encontrar el primer problema serio: podía salir de la habitación. Desde fuera, todo se veía como una maqueta flotando en medio de la nada.

La escena existía, pero la sensación de estar dentro no estaba resuelta. Es una diferencia enorme. Una habitación puede verse convincente desde un ángulo concreto y dejar de funcionar en cuanto alguien mueve la cámara de una forma que no estaba prevista.

🪑 Más detalle e interacciones que invitan a explorar

La siguiente corrección fue concentrarse en el interior y hacerlo más detallado. No necesitaba ampliar el mundo exterior en ese momento. Primero quería que la oficina tuviera suficiente presencia como espacio.

La respuesta fue bastante buena. Añadió listones de madera detrás del escritorio, una estantería más completa y un tablero con miniaturas en la pared. Al acercar la cámara a la mesa, también se notaba más trabajo en el teclado y en los objetos pequeños.

Oficina 3D con escritorio, silla, pared de listones de madera y estantería lateral

Lo más entretenido eran las interacciones. El escritorio era elevable y realmente subía. La silla giraba. Los botones de la parte inferior permitían saltar entre los proyectos sin tener que encontrarlos recorriendo toda la habitación.

Eso último me parecía importante: la exploración aportaba juego, pero había también una forma directa de llegar a cada destino. La oficina no se limitaba a esconder enlaces en objetos; mantenía accesos visibles para cambiar de proyecto.

Entre esos destinos estaba Primera App, donde ofrezco prompts profesionales para crear tu aplicación. También aparecía mi comunidad Círculo Builders. La intención era que el entorno sirviera para descubrir ese ecosistema, no que fuera una escena desconectada del contenido real.

La verdad es que entretenía bastante recorrer el cuarto e ir probando qué había dejado para hacer clic. En esa parte, Argon entendió bien la idea de añadir pequeñas acciones y sorpresas. El siguiente problema ya no estaba en la cantidad de detalle, sino en cómo se veía todo al cambiar la iluminación.

🌃 Modo noche y una ventana hacia Beira Mar

Al activar el primer modo noche, la oficina seguía casi tan iluminada como durante el día. El cambio no convencía. Además, las imágenes de las pantallas se veían lavadas, bastante más claras que sus originales.

No bastaba con tener un botón que dijera noche. La escena tenía que comportarse visualmente como una escena nocturna. Por eso pedí una corrección más concreta, separando los problemas:

  • Conservar los colores originales de las imágenes.
  • Iluminar el interior de noche solo con la lámpara del escritorio y luces ambientales.
  • Hacer que el exterior también se percibiera nocturno.
  • Añadir luces de neón con una referencia estética a GTA Vice City.
  • Crear un gran ventanal con una vista inspirada en Beira Mar.

Beira Mar es la franja costera de Fortaleza que utilicé como referencia para esa vista. No estaba pidiendo un paisaje cualquiera: quería conectar el entorno con la ubicación que había definido para la oficina.

El nuevo ventanal quedó tremendo, con edificios y palmeras al fondo. Y esta vez el modo noche sí cambió la atmósfera: afuera se oscurecía, se encendían las luces de neón y dentro quedaban la lámpara y unas luces ambientales más suaves.

Oficina en modo noche con iluminación cálida y edificios con luces de colores tras el ventanal

Las imágenes de los monitores también se acercaron más a sus colores originales. No voy a atribuirlo a una solución técnica específica porque no fue eso lo que evalué. Lo que comprobé fue el resultado visible: ya no tenían ese aspecto tan aclarado de la versión anterior.

Además, seguían funcionando los enlaces de los proyectos. Al abrir la tarjeta de Primera App y pulsar el botón, se abría su página. La escena podía cambiar de atmósfera sin perder su función como puerta de entrada a mis productos.

🎮 El ajuste decisivo: que la cámara no atraviese las paredes

A pesar de las mejoras, quedaba una molestia importante. Al girar, la cámara podía meterse dentro de una pared y tapar la vista. Habíamos avanzado mucho en detalle y luz, pero la navegación todavía rompía la experiencia.

La última petición fue ampliar la oficina y mantener la cámara dentro de ella. Si intentaba girar o moverme, el recorrido debía ajustarse a las dimensiones de la habitación. Quería un espacio más pulido, no simplemente más objetos.

Argon amplió bastante la zona alrededor del escritorio. Al recorrerla aparecía un rincón con sillones, una tabla de surf y la puerta de entrada. Había más aire para moverse y más sensación de estar en una oficina completa.

Oficina ampliada con espacio alrededor del escritorio y un gran ventanal lateral

En el recorrido final, la cámara se mantuvo dentro de la habitación al moverla y girarla. Ahí sí mejoró mucho la sensación de estar metido en el lugar, en vez de manipular una maqueta desde cualquier punto del espacio.

Este fue uno de los aprendizajes más claros de toda la prueba: en una web 3D, la cámara es parte de la interfaz. No alcanza con revisar una imagen bonita. Hay que acercarse, alejarse, girar, abrir tarjetas y cambiar la luz. Los problemas aparecieron al usar la escena, no al observar su encuadre inicial.

También fue donde más guía necesitó el modelo. Entendió la idea general de oficina explorable desde el principio, pero hubo que concretar los límites y corregir cómo se relacionaba la cámara con el espacio.

📊 Cuánta cuota semanal consumió la prueba

Después de las cuatro versiones y las sucesivas correcciones, fui a revisar el consumo. El indicador mostraba un 42 % de cuota semanal de Argon disponible. Se había consumido una parte importante del cupo durante estas pruebas.

En ese momento, la renovación completa aparecía prevista para dentro de seis días y nueve horas. Por otro lado, la barra general de Gemini seguía al 100 %. Eso confirmaba la separación entre ambos indicadores que había señalado al comienzo.

El aviso de información también aclaraba que, en el plan Ultra, el cupo de Argon era mayor y formaba parte de la bolsa general. Conviene distinguir esa condición de lo que estaba ocurriendo en mi plan Pro.

Lo que esta prueba no permite calcular es cuánto cuesta exactamente cada versión o cada corrección. No fui registrando un consumo aislado por petición, y el trabajo mezcló diseños convencionales, una escena 3D y varios ajustes con razonamiento alto.

Por eso prefiero quedarme con la lectura práctica: una sesión creativa de este tipo puede llevarse una porción considerable del cupo semanal. El porcentaje final es útil para dimensionar mi experiencia, no para prometer cuántas webs podrá generar otra persona con su cuenta.

🛠️ Qué me llevo para trabajar mejor con IA en diseño web

Más allá del resultado, el recorrido dejó una forma de trabajar bastante clara. No fue una cadena de peticiones vagas para que hiciera todo más bonito. Cada paso terminó resolviendo una pregunta diferente.

  1. Dar contexto real: partir de mi web, mis textos, mis imágenes y mis proyectos ayudó a mantener el contenido conectado con mi marca.
  2. Conservar versiones: pedir una copia antes de limpiar permitió comparar sin perder la propuesta anterior.
  3. Separar creatividad de ruido: la segunda versión mejoró al quitar adornos; la tercera encontró una dirección más original.
  4. Describir fallos concretos: imágenes demasiado claras, un modo noche poco creíble y una cámara que atravesaba paredes requerían indicaciones distintas.
  5. Probar el comportamiento: los enlaces, las interacciones y los movimientos de cámara importaban tanto como el aspecto inicial.
  6. Revisar la cuota: experimentar tiene un coste de uso, aunque no aparezca como un precio individual por cada cambio.

Si quieres continuar con este tipo de proyectos, tienes mi serie de webs animadas premium con IA. Y para explorar otra parte del trabajo dentro de esta herramienta, también está la prueba de Claude en Antigravity.

Para la parte de alojamiento de una web, dejo además mi enlace de descuento de Hostinger. Es un recurso aparte: en este experimento el objetivo fue diseñar y probar alternativas sin publicar ni modificar la página original.

🚀 Mi opinión final: sí, Argon me hizo cambiar de idea

Después de ponerlo a trabajar así, mi impresión de Gemini 4 Argon mejoró muchísimo. El resultado me pareció muy decente y ahora sí lo siento capaz de pelear de tú a tú con otros modelos de frontera en este tipo de tarea.

Ojo, esa es mi valoración después de una prueba concreta de diseño web y exploración 3D. No significa que haya resuelto todo perfectamente ni que este experimento sea una clasificación general de modelos. La primera versión estaba recargada, la iluminación necesitó correcciones y los límites de cámara dieron bastante trabajo.

Lo que me convenció fue su capacidad para responder a la dirección que iba marcando. Pudo limpiar una propuesta, cambiar completamente de lenguaje visual y después convertir el sitio en una oficina interactiva con proyectos reales. Cuando aparecieron fallos, entendió bastante bien lo que le pedía corregir.

Las cuatro versiones sirven para ver esa evolución: la primera demostró recursos, la segunda ganó claridad, la tercera encontró una identidad visual más interesante y la cuarta cambió por completo la manera de recorrer el contenido.

No me quedo con la idea de que la IA lo hace todo sola. Me quedo con que, bien guiada, permitió llevar una web desde un rediseño convencional hasta una experiencia explorable con mucha personalidad. Y eso sí me deja con ganas de seguir exprimiendo Argon en próximos proyectos.

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