Uso Codex todos los días. No de vez en cuando para probar una función nueva, sino como parte del trabajo real en mis proyectos. Y, después de pasar tantas horas con la herramienta, hay algo que tengo bastante claro: no todo depende de elegir el modelo más inteligente. También importa dónde trabajas, cómo organizas las conversaciones y cuándo pasas de pensar una tarea a ejecutarla.
Mi sistema es bastante sencillo. Cada proyecto tiene su carpeta. La planificación y la ejecución no tienen por qué ocurrir en la misma conversación ni con el mismo modelo. Y, cuando quiero gestionar cosas desde el teléfono, uso Dot como asistente para retomar trabajo y abrir conversaciones.
No es una metodología perfecta ni una receta que tengas que copiar al pie de la letra. Es mi forma de trabajar, con ejemplos de mi web personal y de Dínamo Sites. Son cuatro hábitos que me ayudan a mantener el orden y, sobre todo, a no gastar todos los recursos de Codex en tareas que podría resolver de una manera más eficiente.
Una aclaración importante: OpenAI no me patrocina. Pago mi suscripción y le doy bastante uso. En el momento de compartir este flujo, utilizo una de 100 dólares. Lo comento para poner mi experiencia en contexto, no porque necesites contratar ese mismo plan para aplicar las ideas de organización y reparto del trabajo.
Tabla de contenido
- 📁 1. Organiza todo en proyectos y carpetas
- 🔀 2. Abre conversaciones desde otra conversación
- 🧠 3. Astra planifica, Sol ejecuta
- 📱 4. Usa Dot para retomar y gestionar trabajo
- 🛠️ Cómo encajan las cuatro claves en un mismo flujo
- 🔗 Recursos para seguir creando con IA
📁 1. Organiza todo en proyectos y carpetas
Mi primera recomendación no tiene nada de espectacular: todo en una carpeta. Parece un detalle menor hasta que tienes varias webs, distintas funcionalidades en marcha y una lista enorme de conversaciones que ya no sabes a qué pertenecen.
En Codex tengo mis proyectos separados. Por ejemplo, uno aparece con mi nombre porque está asociado a una carpeta de mi computador dedicada a mi web personal. Las conversaciones relacionadas con ese trabajo quedan agrupadas dentro del proyecto, en lugar de mezclarse con las de otros sitios.
Así, cuando quiero volver a algo que ya hice, sé dónde buscar. No tengo que acordarme de la fecha exacta ni reconstruir qué estaba haciendo cuando abrí un chat. Entro al proyecto correspondiente y encuentro sus conversaciones.

Una carpeta es el punto de referencia del trabajo
La idea no es crear carpetas por cumplir una formalidad. Lo que busco es que cada proyecto tenga un lugar reconocible. Si voy a trabajar en una web, quiero saber cuál es su carpeta y abrir Codex sobre ese proyecto desde el principio.
El proceso es simple:
- Elige el proyecto en el que vas a trabajar antes de empezar una conversación.
- Si todavía no existe, utiliza la opción de crear un proyecto nuevo.
- Selecciona una carpeta específica para ese trabajo o crea una dedicada a él.
- Mantén las conversaciones de ese proyecto dentro de su espacio correspondiente.
Con eso ya tienes una estructura útil. No hace falta empezar inventando un sistema complicadísimo de categorías. Primero, que cada cosa tenga su sitio. Después puedes ajustar la organización a medida que el proyecto crece.
Para mí, el beneficio más inmediato es poder retomar tareas sin perder tiempo buscando. Si ayer trabajé en una sección de una web, hoy no quiero dedicar los primeros minutos a averiguar en qué conversación quedó. Quiero entrar al proyecto y continuar.
Un proyecto puede tener muchas conversaciones
Separar por proyectos no significa meter todo en una única conversación interminable. De hecho, una de las cosas que más me sirve es tener distintas conversaciones dentro de la misma carpeta de trabajo.
En Dínamo Sites, por ejemplo, tengo bastantes. Una puede corresponder a una funcionalidad nueva. Otra, al desarrollo de una sección. Otra, a una parte concreta que estoy preparando para incorporar al producto.
Eso permite mantener dos niveles de orden: el proyecto agrupa el trabajo y cada conversación concentra una tarea. Todo pertenece al mismo sitio, pero no está mezclado en un solo hilo donde conviven decisiones, ideas y ejecuciones de cosas completamente distintas.
Cuando trabajas mucho con IA, esa diferencia se nota. No necesitas recordar toda la historia del proyecto cada vez que vuelves. Necesitas poder localizar la parte que te interesa y entender rápidamente qué se estaba haciendo allí.
Incluso las cosas sueltas pueden tener un lugar
Claro que hay tareas que no justifican crear un proyecto nuevo. Una consulta puntual o una prueba pequeña quizá no necesita una carpeta exclusiva. Pero mi preferencia sigue siendo darles un sitio, aunque sea una carpeta de cosas varias.
No porque todo deba convertirse en un proyecto enorme, sino porque lo que hoy parece una prueba sin importancia mañana puede ser algo que quieras recuperar. Y, si quedó flotando entre conversaciones sin relación, encontrarlo será mucho más incómodo.
Mi regla práctica es esta: si voy a trabajar en algo, primero decido dónde pertenece. Esa pequeña decisión evita bastante desorden después. Es más fácil mantener una estructura sencilla desde el inicio que ordenar meses de conversaciones cuando ya no recuerdas qué contiene cada una.
También facilita cambiar de herramienta
Hay otra razón para trabajar con carpetas: no depender por completo de una sola interfaz. Hoy puedo estar usando Codex y mañana querer probar otra plataforma o entorno para trabajar con agentes.
Si los archivos del proyecto están reunidos en una carpeta, tengo un punto de partida claro para la otra herramienta: aquí está el material con el que vamos a trabajar. Puede leer lo que tenga disponible allí y orientarse sobre el proyecto.
Esto no significa que cualquier plataforma vaya a importar automáticamente todo el historial de conversaciones de Codex. La ventaja es más concreta: el trabajo del proyecto tiene una ubicación identificable. No depende únicamente de que yo recuerde en qué chat pedí cada cosa.
Para mí, esa continuidad merece muchísimo la pena. Organizar bien no solo ayuda dentro de Codex. También te deja mejor preparado para cambiar tu forma de trabajar sin empezar desde cero con los archivos del proyecto.
🔀 2. Abre conversaciones desde otra conversación
Una de las funciones que más me ha servido es poder iniciar una conversación nueva desde una que ya está en marcha. Lo interesante no es simplemente abrir otro chat. Eso, por sí solo, no tendría demasiado misterio. Lo útil es que la conversación de origen puede preparar el encargo para la siguiente.
Piensa en lo que suele pasar cuando terminas de planificar algo con una IA. Ya explicaste qué quieres conseguir, discutiste las ideas y aclaraste el contexto. Después decides ejecutar ese trabajo en otro hilo y te toca resumirlo todo otra vez.
Ahí aparece una tarea bastante ingrata: convertir una conversación larga en instrucciones suficientemente claras para continuar. Puedes hacerlo tú, pero la IA que acaba de ayudarte a planificar ya tiene buena parte de esa información.
El ejemplo de las secciones de Dínamo Sites
Uno de los proyectos en los que más uso Codex es Dínamo Sites. En ese trabajo estaba desarrollando secciones orientadas a negocios reales. Había una conversación previa con el contexto de lo que quería crear, y desde allí pedí abrir otra para empezar la ejecución con Sol.
Lo importante es que no tuve que redactar manualmente todo el encargo. La conversación de origen generó las instrucciones y las envió a la nueva tarea. En el hilo de destino aparecía la indicación de que procedía de otra tarea, junto con el contexto para empezar a trabajar.
Eso es lo que hace útil el traspaso. No se limita a abrir una ventana vacía. Convierte lo que ya veníamos hablando en un punto de partida para la ejecución.

En ese mismo trabajo se ve una sección web con una composición de producto. Para mí, ese es el sentido de todo el proceso: pasar de conversar sobre lo que queremos construir a tener una sección concreta en desarrollo, sin dedicar otra ronda a explicar exactamente lo mismo.
Qué cambia cuando no tienes que reescribir el encargo
Hay una diferencia importante entre trasladar el trabajo a mano y pedirle a la conversación que prepare la continuación. Cuando lo haces manualmente, tienes que decidir qué detalles conservar, cuáles resumir y cuáles quizá ya no hacen falta.
En cambio, aquí aprovecho el contexto de la conversación de planificación. Le pido que abra la siguiente y que prepare el encargo con la información que ya manejamos. Sigo siendo yo quien decide qué trabajo quiero poner en marcha, pero no tengo que escribir desde cero todas las instrucciones.
Mi secuencia habitual queda así:
- Trabajo la idea en una conversación de planificación.
- Aclaro qué quiero que se construya o se resuelva.
- Pido abrir una conversación nueva con el modelo que utilizaré para ejecutar.
- La conversación de origen prepara y envía el contexto del encargo.
- Continúo el trabajo en el nuevo hilo.
No lo veo como una función aislada, sino como una forma de conectar dos momentos distintos del proyecto. Uno sirve para pensar y decidir. El otro, para ponerse a hacer.
Y aquí viene la parte que para mí cambia bastante el uso diario: esas dos conversaciones no necesitan utilizar el mismo modelo. Precisamente por eso el traspaso resulta tan interesante.
🧠 3. Astra planifica, Sol ejecuta
Mi criterio es sencillo: utilizo el modelo más capaz para las partes en las que quiero pensar mejor y uno más eficiente para llevar a cabo el trabajo que ya está definido. En el flujo que estoy usando, eso se resume en Astra planifica y Sol ejecuta.
Los nombres pueden cambiar. Puede aparecer otro modelo mañana y volver a cambiar el panorama. Por eso no me interesa convertir esta forma de trabajar en una regla atada para siempre a una versión concreta. Lo que quiero conservar es la separación de funciones.
No trato igual una conversación en la que todavía estoy explorando una idea que otra donde ya sé qué sección necesito crear. Son momentos diferentes y puedo repartir los recursos de acuerdo con eso.

Para pensar, uso el modelo más capaz
Cuando estoy haciendo una lluvia de ideas o planificando un proyecto, suelo recurrir al modelo que considero más inteligente. En esta parte todavía hay decisiones abiertas. Estoy tratando de aclarar lo que quiero, encontrar una dirección y convertir una idea en algo suficientemente concreto.
Ese es el momento en el que me interesa aprovechar su capacidad. No quiero saltar a ejecutar cualquier cosa solo por avanzar rápido. Quiero trabajar primero el planteamiento con una herramienta que me ayude a pensar.
En mi experiencia, ese modelo también consume más recursos. Por eso intento usarlo con intención. No lo mantengo necesariamente en todas las tareas solo porque fue con el que empezó la conversación.
La pregunta que me hago es bastante práctica: ¿todavía necesito resolver qué vamos a hacer o ya estamos listos para hacerlo? Esa distinción me ayuda a decidir cuándo mantener la planificación y cuándo pasar a la ejecución.
Para ejecutar, paso a un modelo más eficiente
Cuando el trabajo ya está definido, lo traslado a un modelo que me permite aprovechar mejor el consumo. En mi caso, Sol se encarga de esa parte más operativa.
No significa que ejecutar sea poco importante. Al contrario: ahí es donde se construye lo que estuvimos planificando. La diferencia es que el encargo ya tiene una dirección. No necesito dedicar todos los recursos del modelo más costoso a continuar cada paso de una tarea que ya hemos pensado.
El traspaso entre conversaciones encaja justo aquí. Astra prepara el plan y el contexto, y Sol recibe ese encargo para continuar. Así, no tengo que elegir entre mantener todo en el modelo más exigente o empezar de nuevo explicando el proyecto a otro.
La planificación alimenta la ejecución. Esa conexión es lo que hace que el cambio de modelo tenga sentido en mi trabajo diario.
El ahorro que noto en el uso cotidiano
Antes estaba muy cerca de quedarme sin créditos con bastante frecuencia. Al separar las tareas de esta manera, he notado que los recursos me duran mucho más. Puedo pasar buena parte del día usando Codex sin tener esa misma sensación de estar a punto de agotar el límite.
Ahora bien, quiero ser preciso: esta es mi experiencia, no una promesa de consumo para cualquier cuenta. También he recibido restablecimientos de límites por parte de OpenAI, así que no tendría sentido atribuir todo lo que ocurre con mi saldo únicamente a este método.
Lo que sí recomiendo es no gastar por costumbre todos los recursos en el modelo más potente. Si una parte del trabajo puede continuar bien con uno más eficiente, para mí merece la pena hacer ese cambio.
No busco una cifra exacta de ahorro ni afirmo que todas las tareas vayan a costar lo mismo. Busco algo más práctico: reservar la capacidad más exigente para los momentos en que realmente la quiero aprovechar.
No confundas planificar con seguir conversando indefinidamente
Separar los dos momentos también me obliga a reconocer cuándo ya hay suficiente claridad para avanzar. Una conversación de ideas es útil, pero el objetivo de trabajar en una web o una funcionalidad no es quedarse eternamente comentando posibilidades.
En el ejemplo de Dínamo Sites, llega un punto en el que la siguiente acción es empezar a crear las secciones. Entonces pido el traspaso y continúo en la conversación de ejecución.
Me gusta porque el cambio es explícito. Ya no estamos únicamente pensando qué podríamos hacer. Hemos definido un encargo y lo ponemos en marcha. La organización, el contexto y la elección del modelo trabajan juntos, en lugar de ser decisiones separadas.
📱 4. Usa Dot para retomar y gestionar trabajo
La cuarta pieza de mi día a día es Dot. Lo utilizo como un asistente conectado con partes de mi trabajo en ChatGPT y Codex. Y, aunque puedo abrirlo en el computador, lo uso mucho desde el teléfono.
Para mí, su interés está en poder conversar con un asistente que no se limita a responder una consulta aislada. He usado Dot para abrir conversaciones de Codex y de ChatGPT y para retomar trabajo que ya tenía en marcha.
No lo planteo como sustituto de las carpetas ni de las conversaciones bien organizadas. Es otra forma de acceder al trabajo. Los proyectos siguen teniendo su lugar, las tareas siguen necesitando contexto y yo sigo decidiendo qué quiero hacer.
Qué cosas puedo trabajar con Dot
Entre las capacidades que presenta están investigar temas, preparar borradores, generar ideas y ordenar los siguientes pasos de un proyecto. También puede ayudar a pulir mensajes, preparar guiones y pensar estrategias de contenido.
Es decir, no todo gira alrededor de ejecutar una tarea de programación. Hay bastante trabajo previo y complementario que también forma parte de sacar un proyecto adelante.
- Investigación: explorar un tema sobre el que necesitas trabajar.
- Redacción: preparar borradores o mejorar un mensaje.
- Ideas: conversar sobre posibles enfoques.
- Organización: ordenar qué viene después en un proyecto.
- Continuidad: consultar conversaciones o tareas disponibles para retomar trabajo.
Lo que más me interesa es esa combinación entre conversación y continuidad. No quiero tener que volver a presentar cada proyecto desde cero cada vez que cambio de dispositivo o necesito pedir algo.
Una precisión importante: no ve todo automáticamente
Aquí conviene detenerse, porque es fácil exagerar lo que significa tener un asistente conectado. Mi impresión inicial era que Dot podía ver todas mis conversaciones de ChatGPT y Codex. Al preguntárselo directamente, la respuesta fue más limitada.
Puede recuperar conversaciones de ChatGPT y consultar las tareas de Codex que tenga disponibles, pero no ve automáticamente todas las conversaciones.
Esa diferencia importa. Una cosa es ayudarte a retomar trabajo previo con la información a la que tiene acceso y otra muy distinta es conocer todo lo que has hecho en cualquier conversación.
Por eso me quedo con la interpretación práctica: puede reducir la necesidad de explicar de nuevo un trabajo, pero su alcance depende de lo que tenga disponible. No doy por hecho que sabe algo simplemente porque yo lo hablé antes con otra parte de la plataforma.
Hablar por voz desde el teléfono
Dot tiene una interfaz para conversar por voz que funciona con una lógica parecida a una llamada. A mí me resulta un poco raro ese diseño: siento que estoy llamando a mi asistente y esperando que conteste. No es necesariamente la forma en que habría imaginado esa interacción.
Pero, más allá de esa curiosidad, poder hablarle desde el teléfono forma parte de cómo lo utilizo. No necesito estar siempre escribiendo en la ventana del computador para plantear lo que quiero hacer.
Y no, tampoco me compliqué mucho con la personalización: dejé el nombre y el color tal como estaban. Muy original lo mío. Lo que me interesa no es tanto decorar al asistente como comprobar si me sirve para trabajar.
Conexión con Slack, con el Mac y con la nube
Dot también ofrece una conexión con Slack. Para quienes trabajan allí, existe la posibilidad de configurarlo como un usuario que pueda responder dentro de ese entorno.
Además, puedo conectar mi Mac. Pero hay otro detalle que me parece especialmente útil: Dot dispone de un computador en la nube. Así, si mi equipo está apagado o desconectado, no necesariamente me quedo sin la posibilidad de seguir trabajando con el asistente.
En mi experiencia, ese entorno en la nube ha funcionado más lento. Por eso suelo preferir dejar mi computador encendido. Aun así, me parece valioso que exista una alternativa cuando el equipo local no está disponible.
La distinción es sencilla: conectar tu computador y disponer de uno en la nube son posibilidades diferentes. Yo tengo una preferencia por la primera en mi uso habitual, pero agradezco contar con la segunda.
Comprueba si está disponible en tu cuenta
No tengo certeza de que Dot esté habilitado en todos los planes. Cuando comparto esta experiencia, mi acceso está asociado a una suscripción de precio alto y no puedo asegurar cómo se distribuye la función entre las demás cuentas.
Por eso no recomendaría contratar un plan suponiendo que necesariamente lo incluye. Primero revisa qué tienes disponible. Aunque todavía no puedas utilizarlo, entender su papel ayuda a distinguir entre trabajar dentro de una conversación y contar con un asistente para coordinar o recuperar parte de ese trabajo.
🛠️ Cómo encajan las cuatro claves en un mismo flujo
Lo útil de estos hábitos es que no funcionan como trucos independientes. Se apoyan entre sí. La carpeta me da orden. La conversación de planificación me ayuda a definir el trabajo. El traspaso lleva ese contexto a la ejecución. Y Dot me ofrece otra vía para gestionar o retomar lo que tenga disponible.
Si tuviera que resumir mi forma de trabajar con Codex en una secuencia, sería esta:
- Abro el proyecto correcto. Antes de pedir nada, compruebo dónde voy a trabajar.
- Defino la idea con el modelo más capaz. Uso esa conversación para pensar y planificar.
- Concreto el siguiente encargo. Identifico qué parte ya está lista para ejecutarse.
- Pido abrir otra conversación. La conversación de origen prepara el contexto para continuar.
- Ejecuto con un modelo más eficiente. Reservo los recursos más exigentes para cuando los necesito.
- Recurro a Dot cuando me resulta útil. Especialmente desde el teléfono y para retomar trabajo accesible.
No necesitas incorporar todo el mismo día. Si ahora mismo tienes conversaciones repartidas por todas partes, empezaría por los proyectos y las carpetas. Si ya tienes eso resuelto, probaría a separar planificación y ejecución.
Lo importante es que cada cambio resuelva una fricción real. No añadir herramientas porque sí, sino quitar pasos repetidos, encontrar antes lo que necesitas y dedicar los recursos de la IA a la parte adecuada del trabajo.
🔗 Recursos para seguir creando con IA
Además de Codex, hay otros recursos que comparto para quienes están creando webs o aplicaciones con inteligencia artificial. No son requisitos para aplicar este flujo, pero pueden acompañar distintos momentos de un proyecto.
- Prompts para aplicaciones: en Primera App encontrarás prompts profesionales orientados a crear tu app.
- Alojamiento web: si estás buscando una opción para tu sitio, tienes mi enlace de descuento de Hostinger.
- Comunidad: puedes sumarte a la comunidad de creación de apps con IA para seguir trabajando en este tipo de proyectos.
Mi conclusión después de usar Codex a diario es bastante simple: trabajar mejor con IA no consiste en pedirle todo al modelo más potente. Consiste en organizar el proyecto, pensar bien el encargo y darle continuidad con la herramienta adecuada.
Todo en su carpeta. El contexto pasa de una conversación a otra. Astra planifica, Sol ejecuta. Y Dot ayuda cuando tiene sentido. Esa es la base de mi día a día: menos trabajo repetido y una forma más ordenada de pasar de las ideas a algo concreto.
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